Las creencias entre los humanos …

Me atrevo a recrear un poco el tema  sobre “las creencias entre los humanos”  porque es un apasionante mundo interior que cuesta penetrar por todo lo que repercute en la vida de cada persona, pues son básicamente juicios y evaluaciones sobre uno mismo, sobre los demás y todo lo que nos rodea; son generalizaciones firmemente aferradas acerca de:
– Causalidad, significado, y los límites en;

  •  El mundo que nos rodea
  • Nuestro comportamiento
  • Nuestras capacidades
  • Nuestra identidad

Las creencias funcionan a un nivel diferente en el comportamiento y la percepción, e influyen sobre la experiencia e interpretación de la realidad, dado que pueden desvirtuar la misma sin una base sólida u objetiva.

EL PODER DE LAS CREENCIAS

Ellas resultan notablemente difíciles de cambiar por medio de las normas tradicionales de pensamiento lógico o racional.

Las creencias sobre sí mismos, sobre lo que es posible en el mundo y entorno, influyen con fuerza en nuestra eficacia cotidiana. Cada uno de nosotros tiene creencias que actúan como recursos, y otras que nos limitan.

Además pueden: moldear, afectar e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud,  relaciones, creatividad,  nivel de felicidad y éxito personal. Sabemos que muchas nos fueron implantadas en la infancia por padres, maestros, entorno social y medios de comunicación, antes de que fuéramos conscientes de su impacto o de que pudiésemos decidir sobre las mismas.

Las limitadoras

Las tres áreas más comunes de creencias limitadoras se centran en torno a las cuestiones relacionadas con:

1.- Desesperanza: Creencia de que el objetivo deseado no es alcanzable, sean cuales fueren nuestras capacidades. Se caracteriza por el sentimiento de que “Haga lo que haga, nada cambiará; “Lo que deseo es inalcanzable”; “Soy una víctima”.

2.- Impotencia: Creencia de que el objetivo deseado es alcanzable, pero no somos capaces de lograrlo. Produce el sentimiento de que “Eso está al alcance de otros, pero no de mí”; “No soy lo bastante bueno/a o capaz para conseguirlo”.

3.- Ausencia de mérito: Creencia de que, aunque pensamos que el objetivo deseado es alcanzable y disponemos de la capacidad para lograrlo, renunciamos a él porque creemos que no merecemos conseguirlo. Se caracteriza por el sentimiento de que “Soy un fraude”; “No pertenezco aquí”; “No merezco ser feliz o estar sano/a”.

Para tener éxito, las personas necesitan cambiar esta clase de creencias limitadoras por otras que impliquen esperanza en el futuro, sensación de capacidad, responsabilidad, sentido de valía y pertenencia.

Obviamente, las creencias más penetrantes son aquellas que se relacionan con nuestra identidad. Les traigo algunos ejemplos de creencias limitadoras relacionadas con la identidad: “Soy un inútil / no valgo /“No merezco tener éxito”; “Si consigo lo que deseo perderé alguna otra cosa”.

¿Y qué hacer para revertirlas?

Transformamos las creencias limitadoras y nos “inmunizamos” a los “virus mentales” cuando expandimos y enriquecemos nuestro modelo del mundo, y percibimos con mayor claridad nuestra identidad y nuestros deseos. Ellas son a menudo desarrolladas con el objetivo de cumplimentar algún propósito positivo, como el de protegerse, o establecer límites, dotarse de poder personal. Reconociendo estas intenciones profundas y actualizando nuestros mapas mentales para incluir otras formas más eficaces de cumplimentarlas, las creencias pueden ser a menudo cambiadas con un mínimo de esfuerzo.

Resulta a menudo importante proporcionar las respuestas a una serie de preguntas sobre:  “cómo” para ayudar a una persona a transformar sus creencias. Por ejemplo: para tratar con una creencia de “Es peligroso mostrar mis emociones”, deberemos responder a la pregunta: “¿Cómo puedo mostrar mis emociones y mantener al mismo tiempo la seguridad?”

En esta materia, tanto las potenciadoras como las limitadoras, son frecuentemente construidas mediante la realimentación y el refuerzo procedentes de otras personas significativas para nosotros. Por lo que, clarificar o alterar relaciones  nos afirma positivamente,  los mensajes recibidos en el contexto de esas relaciones suelen facilitar de forma espontánea cambios en las mismas. Establecer nuevas relaciones es a menudo parte importante en la promoción de un cambio de creencias perdurable, sobre todo cuando se trata de relaciones que proporcionan soporte positivo a nivel de identidad.

 

Es interesante descubrir cuando intercambiamos sanamente entre amigos y familiares, lo que cada uno cree sobre una determinada temática y resulta muy controversial la diferencia de opiniones que se pueden cruzar con persepciones muy diversas dada la educación, los valores y las experiencias individuales vividas; todo ello fomentado por las creencias heredadas desde la cuna por la familia y el entorno social. Pero si en algo nos ayuda el ser mejores como humanos es la dialéctica de poder cambiar nuestras creencias y no arrastrarlas por siempre sobre nuestros hombros cuando no nos aportan valores positivos para el crecimiento personal y desarrollar nuestros proyectos en la vida.   Adis Torres Linares.

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